06/01/09

Tres hombres y un destino...


El negro tomó asiento a mi lado. Los otros dos, detrás. Parecían concentrados, preocupados y sin embargo orgullosos de algo que no alcanzaba a entender.

El del pelo cano sacó una Blackberry de su bolsillo y comenzó a leer en voz alta, uno a uno, sus últimos mails:

- Anulado el pedido de Mario J. M. Suspendió las matemáticas y no ha estudiado nada estas Navidades.

- ¡Será gilipollas! - soltó el rubio.

- ¿Qué había pedido? - preguntó el negro.

- Una PS3.

- ¿Y si le mandamos una Nintendo con el Brain Training, para que se joda? - volvió el rubio.

Se miraron los tres:

- ¡Hecho!

- ¿Y qué pasa con ese pato de goma Made in Hong Kong que nos pidió George W. Bush? - preguntó el del pelo cano.

- No recuerdo esa carta.

- Yo, tampoco.

- O sea, que nos hacemos los locos, ¿no?

- Psí - dijo el negro.

Al alcanzar su destino (delegación de Hacienda, calle Guzmán 'El Bueno') el del pelo cano guardó su Blackberry y me tendió un billete de 10€ arrugado.

Al devolverle el cambio me dijo:

- ¡Yo a ti te conozco! Ayer te vi en 'Vidas Anónimas', de La SEXTA. Tú eras el que trabajaba en un Sex Shop, ¿no?

- Eh... sí - contesté.

- Espero que te traigamos, digo... que te traigan muchas cosas los... Reyes - dijo el negro.

- Gracias. Igualmen... ¿?

- ¡Salud y República! - me soltó el rubio, ya en la calle, justo antes de recibir una colleja de los otros dos:

- ¡Gaspar! - le increparon al unísono.

Luego entraron en Hacienda y ahí quedó todo. Majetes, los tíos.


Extraido de Ni libre ni ocupado.