27/12/08

Trainspotting


Elige la vida.

Elige un empleo.

Elige una carrera.

Elige una familia.

Elige un televisor grande que te cagas.

Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos.

Elige la salud, colesterol bajo y seguros dentales.

Elige pagar hipotecas a interés fijo.

Elige un piso piloto.

Elige a tus amigos.

Elige ropa deportiva y maletas a juego.

Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos

Elige el bricolaje y pregúntate quien coño eres el domingo por la mañana.

Elige sentarte en el sofá a ver teleconcursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura.

Elige pudrirte de viejo, cagándote y meándote encima en un asilo miserable siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte.

Elige tu futuro.

Elige la vida.

Pero ¿por qué iba yo a querer hacer algo así?

Yo elegí no elegir la vida.

Yo elegí otra cosa.

Y la razón es: no hay razones.

¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?

La gente se cree que esto no es más que miseria y desesperación y muerte y toda esa mierda que no hay que olvidar… pero lo que olvidan es el placer que supone, de lo contrario no lo haríamos.

1 comentarios:

Francisco M. Ortega Palomares dijo...

Y si no elegimos y somos elegidos por el azar.