Los alrededores de Warkworth son una de las zonas más bonitas de la península inglesa, pero también es uno de los secretos mejor guardados por los ingleses.
Desde cualquier parte del pueblo puedes vislumbrar el castillo que da fama a la comarca. También es la que incrementa los ingresos de los lugareños, por ello el parking obligatorio de 3 libras no te lo quita nadie, más las 12 por entrar y visitar el interior de la ciudadela.El presupuesto empezaba a escasear y todavía teníamos que superar un día de compras en Edimburgo, así que decidimos pasear por la orilla del río que protege el castillo.
Un paseo con colores otoñales, hojas caducas por el tiempo y por la riada de unas semanas antes, el encanto de los patos sobrevolando el agua en busca de un manjar con forma de pez, el aroma a verde que tanto echamos en falta en las grandes ciudades... Una pasada.El tick tack del reloj nos anunciaba la hora de la cerveza. Como andábamos cerca de Alnwick (Anec pronunciado por nuestros queridos y raros ingleses) decidimos ir a recordar viejos tiempos (visita Calamity Rod).
El Castillo de Alnwick es famoso por acoger al bueno de Harry Potter en su partido de Quidditch. Todo ese encanto lo perdió cuando llegamos y una grúa intentaba bajar a los figurantes (estatuas que situaban en lo alto de las torres para asustar a los enemigos) para decorarlos por Navidad.
Unas pintas después estábamos de vuelta a casa. Toca hacer la maleta y asumir la vuelta. Mañana madrugón y Edimburgo... y sus compras.


1 comentarios:
Tú si que sabes dónde ir a tomar unas cervezas. Qué sitio tan chulo.
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