04/11/08

Edimburgo, la ciudad perfecta (14th Day)

Las 05.15 y el despertador comienza a patalear sobre la mesa. En poco más de una hora sale nuestro tren hacía Edimburgo. La maleta el día anterior nos llevó más tiempo del que pensábamos y al final solo hemos podido dormir poco más de tres horas.

05:20: Ducha fresquita para abrir los poros
05:35: Aclimatación a la temperatura exterior.
06:15: Último repaso a la maleta
06:20: Iván se despierta, antes solo deambulaba por la casa.
06.30: Salimos haciendo ruedas con el coche hacía Morpeth
06.38: El tren con destino a Edimburgo hace su parada en Morpeth.
06:39: Dama comienza a dar cabezazos contra el cristal del convoy.
06:40: Dama dormita plácidamente sobre la mesa del tren.
06.41: Nos quitamos las legañas para comenzar a jugar a la DS.
06.45: Ruth desayuna por cuarta vez.
07:30: Iván pide la revancha
08:09: Despertamos a Dama
08:10: Se aplaza la segunda derrota de Iván
08:12: Llegamos a Edimburgo.

Cargamos con las maletas por la estación de tren hasta dar con una cafetería que nos acogiera hasta las 10 y pico que habíamos quedado con la chica del albergue.
Ocupamos nuestra habitación de 6 camas, 3 literas, y al rato estábamos vagando por Edimburgo. Nos apuntamos a uno de esos tours gratuitos en los que al final del viaje das (o no) la voluntad a razón de lo que te ha parecido el recorrido.

Nuestro guía, un cordobés de veintitantos, de nombre David y con su acento andaluz por bandera, nos orientó por la ciudad como si fuera uno más de la pandilla.

La Royal Mile, el ayuntamiento, el castillo, Victoria Street, el cementerio, Grassmarket, el museo nacional de Escocía, la historia de Jekyll y Mr. Hide, el restaurante-iglesia, el museo del Whisky, William Wallace, la historia de Bobby...

Seguramente podría hacer un post que ocupara varias páginas en Word, pero os aconsejo que os paséis por Edimburgo y lo veáis con vuestros propios ojos. Una ciudad perfecta para perderte tres o cuatro días.

Mañana vuelta a la realidad. Madrid.