24/09/09

Aquellas pequeñas cosas

"Siempre me ha producido curiosidad y admiración, por que amo la vida, la capacidad de protección de los niños para salir adelante, mediante los métodos mas inverosímiles, por pequeños que sean.

Se les condena, se les prejuzga, se les esquiva por incómodos, por que su sola presencia nos recuerda a cada instante que nosotros tenemos el privilegio innato de gozar del amor, de las oportunidades -las que diariamente despreciamos sin apenas darnos cuenta- del futuro como algo inherente, dejando pasar la vida con el desprecio y el derroche del ignorante.

Pero ellos esta ahí; como también están sus miradas. Ellos, los desheredados, desde su silencio y su agonía interna -que solo ellos conocen- nos recuerdan día a día que hay cosas por las que luchar; pequeños placeres cotidianos que disfrutar, momentos únicos e irrepetibles que para nosotros pasan desapercibidos; pero que para ellos, suponen toda una conquista: recibir aliento, esperanza y amor; a veces solo una sonrisa."

Rafale J.Lopez y Calle.Presidente de la Asociacion P.I.F.A. de Atencion al Menor (Jaen)

14/07/09

Rutina en las venas (Parte I)

A veces mis pensamientos
cual mendigos encostrados
se postran al suelo
y reciben caricias de quien no quiere servir

Quiero tener el poder
de hacer llorar el corazón
de la gente que no sabe que quien no arriesga no gana y no pierde,
que solo a los cobardes los persiguen las agujas del reloj

A veces abro la puerta
y veo pasar gente
Solo cierro de un portazo
Mientras observo
y leo en los labios
que aún queda
miedo al rechazo

Me siento esclavo
y me mata el tiempo
Me siento esclavo
y me mata el tiempo
De quien no lleva amor en los brazos
De quien no... No lleva amor en los brazos

Alguien que merece la pena
con un susurro cruza mis oídos
y ya no me siento herido

Me venden el tiempo en cajas de papel
que más tarde
tal vez me quiten el frío
mientras observo
que mi alma siempre pide estar
como esclava de la noche

Mientras quede alguien en pie
curando yagas con alcohol
hasta ver amanecer
y ver si sale un día mejor

A veces abro la puerta
y veo pasar gente
Solo cierro de un portazo
Mientras observo
y leo en los labios
que aún queda
miedo al rechazo

Me siento esclavo
y me mata el tiempo
Me siento esclavo
y me mata el tiempo
De quien no lleva amor en los brazos
De quien no... No lleva amor en los brazos

Perdí la voz
Cantando
Jure que no
Gritando
Nada será igual
Que antes
¡Nada Volverá!

Rutina en las venas (parte I) Gritando en Silencio

Podéis descargaros la canción en este link

10/07/09

Es mi día de suerte...

Quiero pensar lo que no pienso,
llenar la vida de canciones,
poder oir esos colores
que dicen todo, menos de eso.

Esta tarde la radio no suena.
Soldados metido en sus trincheras
luchando sin patria, sin banderas.
por una casua que da pena.

Funerales, ataúd abierto,
homenajes que liberen
el alma de este cuerpo.

Balas con mensajes que duelen.
El día en que estés muerto
sabrás cuanto te quieren.

24/06/09

EnINEM

Descubre a EnINEM aquí

18/06/09

EN LA WEB TU IMAGEN ES DE TODOS

17/06/09

Carta a un maltratador

Fernando Orden Rueda 2º de Bachillerato, de Ciencias de la Salud. IES Bioclimático, de Badajoz. II Premio del II Concurso Nacional 'Carta a un maltratador', convocado por la Asociación 'Juntos contra la violencia doméstica'

Para ti, cabrón: Porque lo eres, porque la has humillado, porque la has menospreciado, porque la has golpeado, abofeteado, escupido, insultado… porque la has maltratado. ¿Por qué la maltratas? Dices que es su culpa, ¿verdad? Que es ella la que te saca de tus casillas, siempre contradiciendo y exigiendo dinero para cosas innecesarias o que detestas: detergente, bayetas, verduras… Es entonces, en medio de una discusión cuando tú, con tu 'método de disciplina' intentas educarla, para que aprenda. Encima lloriquea, si además vive de tu sueldo y tiene tanta suerte contigo, un hombre de ideas claras, respetable. ¿De qué se queja?

Te lo diré: Se queja porque no vive, porque vive, pero muerta. Haces que se sienta fea, bruta, inferior, torpe… La acobardas, la empujas, le das patadas…, patadas que yo también sufría.

Hasta aquel último día. Eran las once de la mañana y mamá estaba sentada en el sofá, la mirada dispersa, la cara pálida, con ojeras. No había dormido en toda la noche, como otras muchas, por miedo a que llegaras, por pánico a que aparecieses y te apeteciera follarla (hacer el amor dirías) o darle una paliza con la que solías esconder la impotencia de tu borrachera. Ella seguía guapa a pesar de todo y yo me había quedado tranquilo y confortable con mis piernecitas dobladas. Ya había hecho la casa, fregado el suelo y planchado tu ropa. De repente, suena la cerradura, su mirada se dirige hacia la puerta y apareces tú: la camisa por fuera, sin corbata y ebrio. Como tantas veces. Mamá temblaba. Yo también. Ocurría casi cada día, pero no nos acostumbrábamos. En ocasiones ella se había preguntado: ¿y si hoy se le va la mano y me mata? La pobre creía que tenía que aguantar, en el fondo pensaba en parte era culpa suya, que tú eras bueno, le dabas un hogar y una vida y en cambio ella no conseguía hacer siempre bien lo que tú querías. Yo intentaba que ella viera cómo eres en realidad. Se lo explicaba porque quería huir de allí, irnos los dos…Mas, desafortunadamente, no conseguí hacerme entender.

Te acercaste y sudabas, todavía tenías ganas de fiesta. Mamá dijo que no era el momento ni la situación, suplicó que te acostases, estarías cansado. Pero tu realidad era otra. Crees que siempre puedes hacer lo que quieres. La forzaste, le agarraste las muñecas, la empujaste y la empotraste contra la pared. Como siempre, al final ella terminaba cediendo. Yo, a mi manera gritaba, decía: mamá no, no lo permitas. De repente me oyó. ¡Esta vez sí que no!–dijo para adentro-, sujetó tus manos, te propinó un buen codazo y logró escapar. Recuerdo cómo cambió tu cara en ese momento. Sorprendido, confuso, claro, porque ella jamás se había negado a nada.

Me puse contento antes de tiempo.

Porque tú no lo ibas a consentir. Era necesario el castigo para educarla. Cuando una mujer hace algo mal hay que enseñarla. Y lo que funciona mejor es la fuerza: puñetazo por la boca y patada por la barriga una y otra vez…

Y sucedió.

Mamá empezó a sangrar. Con cada golpe, yo tropezaba contra sus paredes. Agarraba su útero con mis manitas tan pequeñas todavía porque quería vivir. Salía la sangre y yo me debilitaba. Me dolía todo y me dolía también el cuerpo de mamá. Creo que sufrí alguna rotura mientras ella caía desmayada en un charco de sangre.

Por ti nunca llegué a nacer. Nunca pude pronunciar la palabra mamá. Maltrataste a mi madre y me asesinaste a mí.

Y ahora me dirijo a tí. Esta carta es para tí, cabrón: por ella, por la que debió ser mi madre y nunca tuvo un hijo. También por mí que sólo fui un feto a quien negaste el derecho a la vida.

Pero en el fondo, ¿sabes?, algo me alegra. Mamá se fue. Muy triste, pero serenamente, sin violencia, te denunció y dejó que la justicia decidiera tu destino. Y otra cosa: nunca tuve que llevar tu nombre ni llamarte papá. Ni saber que otros hijos felices de padres humanos señalaban al mío porque en el barrio todos sabían que tú eres un maltratador. Y como todos ellos, un hombre débil. Una alimaña. Un cabrón.

08/03/09

Better man (Pearl Jam)

Esperando, mirando el reloj, son las cuatro en punto,
esto tiene que terminar
Decirle, que no puede soportarlo más, ella practica su discurso
En cuanto el abre la puerta, ella da la vuelta…
Finge dormir mientras que él la mira.
Ella miente y dice que está enamorada de él,
no puede encontrar a un hombre mejor.
Ella sueña a colores, sueña en rojo,
no puede encontrar a un hombre mejor…
No puede encontrar a un hombre mejor

Hablando con ella misma, no hay nadie más que necesite saber…
Ella se dice a si misma.
Recuerdos de cuando ella era audaz y fuerte
Y esperando el mundo venir…
Jura que lo sabía, ahora jura que se ha ido.

Ella miente y dice que está enamorada de él,
no puede encontrar a un hombre mejor.
Ella sueña a colores, sueña en rojo,
no puede encontrar a un hombre mejor…

Ella miente y dice que aun lo ama,
no puede encontrar a un hombre mejor.
Ella sueña a colores, sueña en rojo
no puede encontrar a un hombre mejor.

No puede encontrar a un hombre mejor.
Sí…

Ella lo amó, sí… no se quiere ir de esta manera
Ella lo alimenta, sí… es por eso que ella regresará otra vez
No puede encontrar a un hombre mejor.
No puede encontrar a un hombre... Mejor.




Better man

En un concierto de Pearl Jam en Atlanta (1994), Eddie Vedder la introdujo como una canción a dedicada al bastardo que se casó con su madre. Poco más que añadir.

8 de marzo, Día Mundial de la Mujer Trabajadora... ¿Y el resto de días?

06/03/09

Derrame Rock 2009

Ya se conoce el cartel del Derrame Rock 2009.

Además, el video de la promoción del festival con los actores de Qué vida más triste.



Así da gusto

20/02/09

Menores y medios de comunicación

Por desgracia es actualidad.

El defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda, analiza el tratamiento que los los medios de comunicación dan a casos como el de Marta del Castillo. En este sentido, asegura: "Los medios utilizan reiteradamente imágenes cuyo contenido no aporta nada a la información", y concluye: "Se busca básicamente conseguir mayores índices de audiencia, lo cual es muy preocupante" (19/02/09).

10/02/09

FIN

Ni siquiera la peor de las derrotas puede hundirme,
petenera que resuena en mi memoria:
"tu siempre, siempre humilde".
¡Pide perdón ahora!, urdiendo el mundo a proa;

Fui mascaron, fui necio, golfo, bacante, vil...
La voz en off de aquella viva historia entre París y Cádiz.
Con maleta de cartón bajo el paraguas donde debí besarte.
Aunque me sienta solo ¡oh! mística vorágine,
hay veces que no quiero saber nada de ti.

Para que no me olvides he pintado el mar azul,
un tren bordea y sigue a los viejos tiempos.

Los hombres se definen por sus actos, no por sus recuerdos.
Que limpien las trompetas en los charcos de los días de invierno.
Dime dónde cojeas yo te diré quien eres:
Centauro, escuadra o tela tendida al viento, fin.

Ingrávido mantengo el pie en el suelo, ¡cuánto coraje sobra!.
Le queda a usted debuti ese sombrero Don Australopithecus.

Para que no me olvides he pintado el mar azul,
un tren bordea y sigue a los viejos tiempos.

Pródigo Universo, ¿dónde vas tan sutil?.

Para que no me olvides he pintado el mar azul,
un tren bordea y sigue a los viejos tiempos.

Luter, Añicos

03/02/09

Soñar despierto

Salga el sol por donde salga...
si tienen fuerza las palabras
Las flores contagian al árbol
con cientos de versos de sabios
y miles de gestos,
que hacen los trazos de esa mirada
que va descansando en mi corazón,
olvidan lo triste
perdonan lo malo
y sólo le piden al viento
que te haga llegar esta canción.

Fragmento de Soñar Despierto (Censurados)

21/01/09

Ellos dicen mierda


Mis colegas quedan tiraos por el camino
y cuántos más van a quedar
Cuánto viviremos cuánto tiempo viviremos
en esta absurda derrota sin final.
Dos semanas, tres semanas
o cuarenta mil mañanas, qué pringue
la madre de dios
Cuánto horror habrá que ver
cuántos golpes recibir,
cuánta gente tendrá que morir
La cabeza bien cuidada
o muy bien estropeada y nada
nada que agradecer
Dentro de nuestro vacío
sólo queda en pie el orgullo, por eso
seguiremos de pie.
Mogollón de gente vive trístemente
y van a morir democráticamente
y yo y yo
y yo no quiero callarme
La moral prohíbe que nadie proteste
ellos dicen mierda y nosotros amén
amén amén
amén a menudo llueve

(La Polla Records)


18/01/09

Inquilinos


Eran como granos de arroz de color pardo que aparecían diseminados por la encimera, detrás de la puerta o en algún rincón de la cocina. “Limpie bien, que quedan restos de comida por ahí”, escribió a la asistenta en una nota pegada en la nevera. No tardaron en aparecer de nuevo.

De suceder sólo una vez habría pensado que la cabeza le jugaba malas pasadas, sin embargo se repetía tantas que decidió intervenir. Aquella noche, víspera de Reyes, no halló mejor plan que sentarse en el taburete de madera, apagar la luz y escuchar. A los pocos minutos sintió un trasteo sutil en el techo. La escayola estaba sembrada de halógenos que desprendían calor al conectarlos; lo hizo y un chillido agudo le heló el alma. Procedía de ellos. Apagó la luz y volvieron las carreras en el techo. Al rato, el sonido bajó por las paredes y empezó a trastear entre las cacerolas. En ese punto, él ya estaba muerto.

El miedo le atrincheró bajo el edredón. Antes se había llevado por d elante unos paquetes con los regalos de sus sobrinos. Él no tenía hijos y los de su hermana los sentía como propios. Intentaba pensar en ellos, en sus caras y sus risas, en su madre, a quienes vería mañana; cualquier cosa con tal de no temer a aquello desconocido que socavaba las entrañas de su vivienda.
Pero, ¿qué provocaba tal escándalo en la cocina?. “Son ratones. En la casa del pueblo nos comieron hasta los estropajos: como sabían a cocido y a chuletas a la brasa se dieron un festín”, auguró días atrás la asistenta. Pero los ratones, esos bichos enanos de rabo infinito, ¿son capaces de trepar por las paredes y trastabillar entre cables eléctricos? Imposible tanta destreza.
Fuera se escuchaban los corrillos de chicos calle arriba, calle abajo, con la resaca de la cabalgata en sus piernas.

Desde que su última novia se despidió, la Navidad se convirtió en una sombra en el calendario. “Pero, hijo, ¿no vas a poner por lo menos el nacimiento?”, increpaba su madre año tras año. “Bastante con que pasamos la Nochebuena juntos y no me escapo al Caribe con las mulatas”. Estos días son asunto de mujeres y niños que se entusiasman con una bola dorada y una cinta de espumillón. Los hombres andamos a otras cosas, pensaba. Las mujeres que decoraron su vida también iluminaban la casa con abetos y regalos, pero según fueron saliendo de ella se llevaron todas las luces.
Luego estaba el bolsillo y esa sangría anual que le robaba una paga y un tiempo precioso comprando regalos. “Yo no quiero nada”, repetía su madre todos los diciembres. Pero el día 6 de enero cambiaba de parecer y se sentaba en el sofá junto al chocolate caliente para esperar el suyo.
No siempre fue así, tan desaborido para la familia o la Navidad. Siendo niño colocaba las zapatillas de cuadros en la puerta de su dormitorio y una taquicardia contumaz le hurtaba el sueño hasta bien entrada la madrugada. Al día siguiente su casa era una fiesta y él la aplaudía.

Siguió recordando aquellos tiempos, cuando sus abuelos aún vivían y colmaban a los nietos de regalos, y un sopor natural fue diluyendo el miedo que le infundían los habitantes de su cocina. En su lugar apareció el anhelado sueño y se durmió.

Despertó cuando la biología lo tuvo a bien y por entonces el sol andaba muy arriba. “Aguanta hoy y mañana será otro día. El próximo año, al Caribe y te quitas de en medio”. Tardó en verlo. Antes enredó un rato en el portátil, mandó media docena de sms por el móvil y se duchó con tiempo. Pero al entrar en la cocina volvió a quedarse helado, igual que en la noche. “¿Mamá, tú has estado en casa esta mañana?”. “Cómo quieres que vaya a tu apartamento si no tengo llaves. ¿Te pasa algo, hijo? Pero vienes a merendar, ¿no? Mira que están tus sobrinos nerviositos”. “Luego te veo, mamá”. “No me habrás comprado nada…”, pero la frase se quedó sin respuesta en el limbo de telefónica.

Los breves granos oscuros habían vuelto combinados en un orden extraño, formando palabras y conjugando deseos, y al lado un balón de fútbol de su equipo favorito repleto de firmas. “Feliz día de Reyes”, le deseaban sus inquilinos.

Teresa Viejo (Interviú)

16/01/09

Y dura... Y dura...

06/01/09

Tres hombres y un destino...


El negro tomó asiento a mi lado. Los otros dos, detrás. Parecían concentrados, preocupados y sin embargo orgullosos de algo que no alcanzaba a entender.

El del pelo cano sacó una Blackberry de su bolsillo y comenzó a leer en voz alta, uno a uno, sus últimos mails:

- Anulado el pedido de Mario J. M. Suspendió las matemáticas y no ha estudiado nada estas Navidades.

- ¡Será gilipollas! - soltó el rubio.

- ¿Qué había pedido? - preguntó el negro.

- Una PS3.

- ¿Y si le mandamos una Nintendo con el Brain Training, para que se joda? - volvió el rubio.

Se miraron los tres:

- ¡Hecho!

- ¿Y qué pasa con ese pato de goma Made in Hong Kong que nos pidió George W. Bush? - preguntó el del pelo cano.

- No recuerdo esa carta.

- Yo, tampoco.

- O sea, que nos hacemos los locos, ¿no?

- Psí - dijo el negro.

Al alcanzar su destino (delegación de Hacienda, calle Guzmán 'El Bueno') el del pelo cano guardó su Blackberry y me tendió un billete de 10€ arrugado.

Al devolverle el cambio me dijo:

- ¡Yo a ti te conozco! Ayer te vi en 'Vidas Anónimas', de La SEXTA. Tú eras el que trabajaba en un Sex Shop, ¿no?

- Eh... sí - contesté.

- Espero que te traigamos, digo... que te traigan muchas cosas los... Reyes - dijo el negro.

- Gracias. Igualmen... ¿?

- ¡Salud y República! - me soltó el rubio, ya en la calle, justo antes de recibir una colleja de los otros dos:

- ¡Gaspar! - le increparon al unísono.

Luego entraron en Hacienda y ahí quedó todo. Majetes, los tíos.


Extraido de Ni libre ni ocupado.